Una conversación entre pintura, danza y memoria
¿Qué pasa cuando aquello que siempre nos enseñaron a reconocer como “divino” cambia de rostro, de piel y de textura?
Cuerpos Divinos nace de esa pregunta y de una urgencia compartida: la de dos artistas afrocolombianos, Brenda Murillo y Alexander Álvarez May, por crear desde el encuentro y por entender el arte no como algo que se contempla a distancia, sino como una práctica que se construye en comunidad.
La serie surge en el marco de los 10 años de trayectoria de la compañía afroescénica Memorias Danza Teatro, y establece un diálogo entre dos lenguajes que ya estaban conectados: el cuerpo en movimiento y la pintura.
Los lienzos no comenzaron en blanco.
Su punto de partida fueron los cuerpos de los intérpretes de la compañía, registrados fotográficamente durante obras que hacen parte de su trayectoria, entre ellas Tierra Fértil, homenaje danzado a Manuel Zapata Olivella; KZ: El religar de las almas y Contextos.
Las fotografías se convierten así en memoria, pero también en materia prima para una nueva interpretación.
Reimaginar lo sagrado
En Cuerpos Divinos, Brenda Murillo propone una revisión de la iconografía religiosa occidental desde una perspectiva afrocentrada.
El cuerpo y las estéticas negras dejan de ocupar los márgenes de la representación de lo sagrado para convertirse en su centro.
La artista trabaja con una técnica mixta que combina acrílico, óleo pastel y textiles africanos wax, incorporando al lienzo materiales que no funcionan únicamente como elementos decorativos, sino como portadores de memoria, identidad y conexión con la diáspora africana.
El dorado aparece como una presencia recurrente. Más que un recurso compositivo, se convierte en una forma de iluminar y sacralizar la piel, el gesto y el movimiento.
Las líneas geométricas que atraviesan las piezas sugieren redes de conexión: entre cuerpos y territorios, entre lo visible y lo espiritual, entre la memoria ancestral y las formas contemporáneas de habitar la identidad.
Aquí, lo divino no aparece como algo distante.
Habita el cuerpo.
Habita el movimiento, la quietud, el gesto, la textura, la memoria y la relación con los otros.
El textil como memoria
La incorporación de telas wax introduce otra dimensión a la serie.
Estos textiles, asociados a diferentes historias de intercambio cultural y apropiación dentro de las sociedades africanas y de la diáspora, aparecen en las obras como superficies que recuerdan que la identidad también se construye a través de los materiales, los patrones y las formas de vestir y representar el cuerpo.
En las manos de Murillo, el textil se convierte en una especie de segunda piel.
Una piel que habla.
Una piel que conecta.
Una piel que reivindica una historia y una belleza que durante siglos han sido representadas desde miradas externas.
El lienzo se transforma entonces en un espacio de encuentro entre Colombia y África, entre memoria y presente, entre las experiencias afrodescendientes del territorio colombiano y las múltiples rutas de la diáspora.
Del movimiento al lienzo
Cada obra de la serie parte de una experiencia corporal concreta.
No se trata de ilustrar las coreografías de Memorias Danza Teatro, sino de traducir su lenguaje corporal a otro lenguaje artístico.
La fotografía funciona como puente.
Un instante capturado de una obra escénica se convierte en una nueva composición pictórica, y el movimiento que originalmente ocupó un escenario comienza a habitar el lienzo.
De esta manera, Cuerpos Divinos también funciona como un archivo de la trayectoria de la compañía.
Las obras conservan algo de aquellas coreografías, de sus intérpretes, de los espacios donde fueron presentadas y de las preguntas que las atravesaron.
La pintura se convierte así en otra forma de memoria.
Las obras
El Guardián — “Presencia ancestral”
Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 80 × 110 cm · Obra original
Inspirada en el registro fotográfico de Tierra Fértil, obra de Memorias Danza Teatro dedicada a la vida y pensamiento del escritor afrocolombiano Manuel Zapata Olivella.
La imagen fotográfica que dio origen a la pintura fue tomada durante una presentación de la compañía y trasladada al lenguaje plástico como una figura de presencia, memoria y conexión ancestral.
El guardián aparece como una figura que observa y sostiene: un cuerpo que carga consigo la memoria de quienes estuvieron antes y la responsabilidad de quienes continúan.
Geometría Sagrada — “El Muntu”
Tríptico · Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 70 × 50 cm cada pieza · Obra original
Esta composición nace del registro fotográfico de Tierra Fértil y de un momento relacionado con la representación de los cimarrones urbanos: la lucha y la resistencia de los pueblos negros.
La fotografía fue realizada durante la inauguración del Primer Festival de Danzas Negras Reflexiones Afroindígenas, en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México.
El concepto de Muntu, entendido desde las tradiciones filosóficas bantúes como una concepción relacional de la existencia, atraviesa la obra como una posibilidad de pensar al ser más allá del individuo aislado.
La geometría conecta los cuerpos.
El conocimiento aparece como herramienta de resistencia.
El machete deja de ser únicamente un objeto y se convierte en una metáfora: el conocimiento como machete de nuestros tiempos.
María
Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 80 × 110 cm · Obra original
Inspirada en el registro fotográfico de la residencia internacional de danza Contextos, desarrollada en Berlín junto al colectivo juvenil SHW3RPUNKT y el coreógrafo Gabriel Galíndez Cruz.
El laboratorio de creación incorporó aproximaciones al bullerengue y tuvo como eje la filosofía de vida “soy porque somos”.
En esta obra, el cuerpo aparece como lugar de relación y pertenencia. La experiencia individual se encuentra con una memoria colectiva que atraviesa territorios, generaciones y geografías.
¿Qué piensas de mí?
Tríptico · Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 50 × 50 cm, 70 × 50 cm y 50 × 50 cm · Obra original
La obra parte del registro fotográfico de KZ: El religar de las almas, de Memorias Danza Teatro.
Su universo creativo dialoga con las dinámicas sociales de la champeta, género musical afrocolombiano nacido en la región Caribe y atravesado por historias de resistencia, apropiación y permanencia cultural.
La pregunta del título introduce una tensión entre la mirada propia y la mirada del otro.
¿Qué piensas de mí?
Una pregunta sencilla que abre una conversación sobre identidad, representación y las formas en que los cuerpos negros han sido observados, definidos y representados.
Orí — “Huella espiritual”
Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 70 × 50 cm · Obra original
Inspirada en el registro fotográfico de Tierra Fértil, esta obra se mueve entre el sincretismo y la espiritualidad.
La fotografía fue tomada durante el festival Guíndame la Hamaca, en Montería, Córdoba.
El cuerpo aparece nuevamente como un lugar de tránsito entre dimensiones: memoria y presente, materia y espíritu, individuo y comunidad.
La “huella espiritual” no es solamente aquello que permanece después del movimiento.
Es también aquello que el movimiento revela.
Poderazgo
Técnica mixta · Acrílico sobre lienzo, óleo pastel y telas africanas wax · 70 × 50 cm · Obra original
Inspirada en el registro fotográfico de Tierra Fértil, esta pieza corresponde al momento de la obra “Yo no soy de aquí, pero tú, tampoco”.
La fotografía fue realizada en Cartagena de Indias durante el estreno y primera función de Memorias Danza Teatro.
El título propone una reflexión sobre el poder, la identidad y la presencia.
Poderazgo habla de cuerpos que no piden permiso para ocupar el espacio.
Cuerpos que recuerdan.
Cuerpos que crean.
Cuerpos que transforman la manera en que entendemos quién puede representar lo sagrado, quién puede narrar la memoria y quién puede ocupar el centro de la escena.
Una colección que también es memoria
Cuerpos Divinos no es solamente una serie de pinturas.
Es el resultado de una conversación entre artistas, cuerpos, archivos y territorios.
Las fotografías de Memorias Danza Teatro documentan momentos de una trayectoria escénica. Las pinturas de Brenda Murillo toman esas imágenes y las llevan hacia otro lugar: uno donde el cuerpo negro puede ser contemplado no desde la exotización o la distancia, sino desde su propia potencia simbólica.
La serie propone una inversión de la mirada.
Aquello que históricamente fue excluido de determinadas representaciones de lo sagrado aparece aquí en el centro.
La negritud no solamente es celebrada.
Es reconocida como territorio de memoria, espiritualidad, belleza y creación.
Y en ese gesto hay también una forma de reparación simbólica.
Arte para encontrarnos
Para Won Birin Keren, proyectos como Cuerpos Divinos hacen parte de una manera de entender la cultura como espacio de encuentro, memoria y transformación.
El arte puede preservar una historia, pero también puede abrir preguntas sobre el presente.
Puede conectar territorios distantes.
Puede poner en conversación a generaciones.
Puede recuperar símbolos y resignificarlos.
Y puede ayudarnos a imaginar otras formas de mirar nuestros cuerpos, nuestras identidades y nuestras historias.
Cuerpos Divinos nos invita justamente a eso:
a preguntarnos qué hemos aprendido a llamar sagrado,
quiénes han tenido el derecho de representarlo,
y qué ocurre cuando cambiamos el rostro de aquello que consideramos divino.